Al reflexionar sobre estas tres décadas de Vida en Abundancia Internacional, mi corazón rebosa de gratitud. Lo que comenzó como una instrucción susurrada durante un tranquilo paseo por las costas de Mombasa en 1993 se ha convertido en un movimiento global de transformación integral. Aquel día, el Señor habló con claridad: «Establece una organización cristiana de salud para mi servicio». Lo que entonces parecía un pequeño comienzo se ha convertido en un testimonio de su fidelidad que ha impactado a naciones y generaciones.
Treinta años después, mientras caminaba por esa misma playa, me conmovió profundamente ver cómo Dios había cumplido plenamente lo que había prometido. Lo que una vez fue un simple llamado a servir a los pobres a través de la iglesia local se ha convertido en un ministerio floreciente que abarca catorce países, tres oficinas asociadas y un creciente instituto global que capacita al cuerpo de Cristo. Sin duda, la visión esperó su momento oportuno, pero no se demoró.
Gracias a la obediencia de muchos hombres y mujeres fieles, se han creado y fortalecido más de 3,075 iglesias para servir a sus comunidades. Junto con estas iglesias, más de 2.4 millones de personas han recibido un impacto integral. Entre ellas, 75 074 han aceptado a Cristo, 487 204 han sido discipuladas y capacitadas como líderes y formadores comunitarios, y 332 117 huérfanos y niños vulnerables han recibido esperanza y soluciones sostenibles para su futuro. Más de un millón de personas han recibido atención primaria de salud, y 156 534 niños han sido apoyados a través de programas de educación infantil y primaria. Además, 123 184 personas han sido empoderadas económicamente mediante microcréditos y capacitación profesional, evidencia de vidas restauradas y comunidades transformadas.
Cada número cuenta una historia de gracia. Cada rostro refleja el corazón de Cristo, quien vino para que tuviéramos vida, y la tuviéramos en abundancia. Este camino no ha estado exento de desafíos; ha estado marcado por la fe, la perseverancia y la guía infalible del Espíritu Santo. Sin embargo, en cada etapa, Dios ha demostrado su fidelidad.
Al iniciar este nuevo capítulo, lo hacemos fundamentados en los principios que nos han guiado hasta ahora: permanecer guiados por el Espíritu Santo, firmes en nuestra misión de fortalecer la iglesia local, fieles a todo lo que Dios nos ha confiado y comprometidos con la colaboración y una visión liderada por África. Miramos hacia el futuro con ilusión por lo que Dios seguirá haciendo a través del Instituto Global LIA, a través de nuestros equipos nacionales y a través de cada iglesia que lleva su luz en los lugares más oscuros.
A nuestros socios, miembros de la junta directiva y amigos alrededor del mundo: gracias por creer, orar, dar y apoyarnos. A nuestros equipos en el campo: gracias por vivir el Evangelio diariamente al servicio de los demás. Ante todo, damos gloria al Señor, quien ha hecho cosas maravillosas. Que su nombre sea alabado entre las naciones.
Con profunda gratitud y esperanza inquebrantable,
Dra. Florence Muindi
Fundador y presidente
Vida en Abundancia Internacional

















